Para que el Estado pueda funcionar y sostener las cargas públicas requiere de ingresos, los cuales provienen de la obligación monetaria fijadas por ley.

En España estos impuestos son gestionados por la Agencia Tributaria que garantiza entre otras cosas la prestación de servicios públicos, acatando los principios de igualdad y capacidad económica.

El sistema fiscal se basa en distintas circunstancias para la evaluación del tipo de aporte que debe realizar cada contribuyente a las arcas públicas.

La estructura del sistema tributario actual nace de la reforma que el ministro Francisco Fernández Ordoñez impulsó en 1977, con el fin de renovar el sistema fiscal, adecuarlo para su entrada en Europa y solucionar el problema de evasión.

Este sistema está enmarcado legalmente con la Constitución Española, Ley general presupuestaria, Ley General Presupuestaria, las Leyes que regulan los tributos y Reglamentos que desarrollan las leyes tributarias.

Tasas, contribuciones e impuestos

Una de las prioridades es conocer los conceptos unidos al sistema tributario español.

Tributo, definido por la Ley General Tributaria en el artículo 2, es el aporte económico que por ley están obligados a realizar los ciudadanos, para “sustentar los ingresos del estado” para garantizar el funcionamiento del sistema público.

De esta manera y aunque no reciba una contraprestación directa o individual por lo que paga, disfruta de determinados servicios de uso común.

Estos se clasifican en tres los tipos de tributos en el sistema español.

  • Tasas. Se impone al disfrute de determinados servicios prestados por el estado, como renovación del DNI.
  • Contribuciones especiales. Son aportes que por circunstancia legal es obligado a realizar, obteniendo el obligado tributario un aumento de valor de sus bienes como producto de realizar obras públicas, del establecimiento o ampliación de servicios comunitarios.
  • Impuestos. Es el tributo exigido a los ciudadanos como contribución a la administración pública como resultante de la capacidad económica en negocios, propiedades o del trabajo.

España, tipos de impuestos

Una manera de clasificación de los impuestos puede ser en personales y reales, periódicos o instantáneos, subjetivos y objetivos o en directo e indirectos.

Además están los impuestos locales que imponen las Diputaciones Provinciales, Ayuntamientos y los de las diferentes comunidades autónomas.

Los impuestos directos son aplicados a las declaraciones de capacidad de pago inmediatas que pueden ser la tenencia de objetos patrimoniales o la obtención de utilidades declarando las riquezas que posee.

Estos incluyen a los profesionales autónomos como desarrolladores de aplicaciones, clases particulares, cerrajeros, entrenadores personales entre otros declaran su renta cada tres meses en base a un sistema progresivo de contribución.

El método de impuesto indirecto impondría gravámenes sobre la capacidad económica de manera de manera indiscriminada al uso que pueda hacer de la riqueza, consumiendo o transfiriendo bienes.

Estos son los tributos obligatorios para pymes y profesionales autónomos en España o si la actividad económica tributa en el territorio peninsular.

  • (IRPF) Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
  •  Los Impuesto sobre la Renta de no Residentes.
  • Impuesto sobre Sociedades.
  • Impuesto al Valor Añadido.
  • Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
  • Rentas de Aduanas.

Existen rentas exentas de pago al estado en la Ley del IRPF, aplicadas por razones sociales, económicas o personales que incluyen indemnizaciones por despido, becas públicas, prestaciones por incapacidad o invalidez.