Uy con los seguros, que nos brindan una gran tranquilidad en muchos casos pero para algunos representan enormes dolores de cabeza. La idea de tener una compañía que te respalda y “protege” en el caso de alguna eventualidad da mucha confianza para enfrentar el terrorífico día a día, pero es cuando necesitamos recurrir a estas compañías y utilizar este apoyo y protección que muchas veces nos encontramos con muros de concretos, cláusulas y condiciones que no conocíamos y lo que se nos pintó como algo muy sencillo y fácil se puede volver en trámites y pagos adicionales muy altos y engorrosos.

No todas las empresas de seguros ni todas las pólizas son así, es por ello que a la hora de contratar un servicio es muy importante leer lo que se lee, preguntar lo que no se entiende y quizás lo más importante de todo es plantear casos hipotéticos de lo que tu crees que te pueda pasar y ver si la póliza respondería y como lo haría en dichos casos.

De ser posible incluso graba la negociación y firma de la póliza ya que la forma en la que te expliquen las cláusulas y los casos planteados puede servir de ayuda en caso que no respondan luego como fue prometido. Un cliente inteligente y que sabe lo que está contratando es difícil de engañar, pero esto desgraciadamente no significa que algunas empresas o empleado no intentarán hacerlo y evitar prestar los servicios a los cuales se han comprometido, queda entonces de tu parte forzarlos a que lo hagan.