Alrededor del mundo se conocen muchas tasas e impuestos que buscan recolectar dinero que luego es invertido en políticas sociales para el mismo pueblo. Si bien muchos conocemos las tasas de recaudación más tradicionales, en muchos países separan algunas tasas que `pueden parecer muy absurdas.

Por ejemplo, las tasas al lujo, de las que ya hemos hablado antes en este sitio web, pueden parecer absurdas para muchas personas, pues parecieran que condenaran a todos aquellos que han trabajado para tener un poco más, pero es un impuesto que existe y que se paga.

El consumo de ciertas sustancias o de ciertos servicios también supone una tasa especial, que, nuevamente, suponen un castigo. Por ejemplo, para los que fuman, se paga una tasa especial por el consumo, quizá usted no lo note, pero todo cigarrillo o empresa que lo vende debe pagar un impuesto que se cobra al usuario final.

En España, muy recientemente, se ha hablado de un impuesto a las bebidas azucaradas, y si, como ya te lo puedes estar imaginado, es como una multa para aquellos que llevan una mala alimentación, si es que las bebidas azucaradas pueden entrar como agentes dela mala alimentación.

Los impuestos, por tal, son vistos con malos ojos, pues cada que tengamos que pagar más por el consumo de algo que está mal visto o que va en contra de la filosofía de la sociedad, nos estaremos preguntando por qué no nos dejan ser libres y hacerlo que queramos.

Quizá algún día exista un impuesto para todo el que quiera matar a alguien, y es que así de absurdo puede llegar a ser el decreto de estos impuestos.