Yo soy un gran fanático del juego del monopolio y las razones son más que evidentes. Es un juego que habla de comparar, vender, de impuestos, de bancos y de bancarrotas, es decir, básicamente la temática de este blog. Del monopolio sobre todo me gusta el hecho de que exista una casilla que se llama impuesto al lujo, pues muchos lo ven como un chiste, algo que no existe pero es gracioso; la verdad es que el impuesto al lujo es verdadero.

Si, en países como estados unidos, el hecho de que tu tengas más carros o casas de las que necesitas, te obliga  a pagar un impuesto que vendría a ser equivalente al impuesto al lujo en el monopolio. Ahora bien, no se trata de ver al lujo como un castigo, como algo malo, sino más bien que se piensa: si tienes para tener tres o cuatros carros, entonces también tienes para pagar un poco más de impuestos.

Sabemos que en estados  unidos el tema de los impuestos funciona así, no nos debe sorprender. De hecho, el porcentaje que paga cada individuo o empresa varía; en estados unidos se tiene como premisa: mientras más ganas, más pagas.

La verdad es que, al contrario de lo que muchos pudieses pensar, el hecho de pagar un impuesto al lujo no previene a la gente de comprar y tener más de una casa, pues eso significa para ellos un gran estatus social y económico.

Quizá en otros países, el impuesto al lujo cause gracia, lo ven como algo que nunca va a ser verdad, y pueden que estén en lo cierto según la realidad en la que viven, pero en otros países sí que se paga y no suele ser barato.